Aprender: la clave para una relación feliz

Querido amigo:

Cada relación que tenemos tiene su historia y pasa por diferentes etapas. Me acuerdo muy bien de los inicios de mi relación con Julio y nos gusta volver a recordar esos tiempos con mucho cariño. Una de ellas era la época de las preguntas exprés. Lo que hacía Julio es que al final de nuestra cita o llamada me planteaba una pregunta sobre cualquier tema. Me acuerdo que me gustaban mucho porque eran muy buenas preguntas, que nos provocaban conversaciones muy interesantes: quiénes somos, cuáles son nuestros gustos, nuestras habilidades, intereses, planes y sueños para el futuro.

Y es que lo que quiero contarte en la carta de hoy es que hay etapas necesarias para que una pareja pueda funcionar. Además creo que al final las podemos aplicar a cualquier relación exitosa que tengamos en la vida, sea profesional, de amistad o familiar. Los problemas a los que muchos nos enfrentamos y sufrimos hoy en día son por culpa de saltarse ése progreso, esas fases que son imprescindibles para poder disfrutar de la relación feliz con la que todos soñamos.

Donald Miller, un empresario americano al que sigo desde hace años, define una formula perfecta para conectar con los potenciales clientes. El camino hacía una buena comunicación y por tanto a una buena relación con el futuro comprador consiste de 3 pasos:

  • Curiosidad
  • Conocimiento
  • Compromiso

Y es que si lo piensas bien, funciona igual en cualquier relación personal que tengamos. Para que empecemos a conocer a alguien hace falta que nos provoque curiosidad. Así me pasó con Julio y con todos amigos que tengo. En primer lugar me intrigó cómo era, lo que decía, cómo actuaba y escribía… en fin, tenía una enorme curiosidad por saber mejor quién era. Es un indicio de que merece la pena empezar una relación.

Una vez ya tienes saciada la curiosidad sobre quién es la persona que te atrae y consigue que quieras conectar con ella, estamos preparados para la segunda (y para mi la más importante): el conocimiento. Es la fase en la que deberías conocer bien a la persona, hacerle buenas preguntas, conocer sus amigos, su familia, saber sus gustos y pasiones, pero también darte a conocer tú (algo así como mi fase con Julio de preguntas exprés 😉)

También aprovecharía ésta etapa para aprender sobre cómo es una buena relación y cuáles son los ingredientes para conseguir mantenerla y disfrutarla a lo largo del tiempo.

Estos dos primeros pasos son la base perfecta para la fase final, la que te ayudará a dar ya dirección y cierta seguridad en tu relación: el compromiso. Creo que es imposible pasar a comprometerte con alguien a quién no conoces bien o no tienes curiosidad de conocer. Parece muy sencillo y lógico, pero te sorprendería saber cuántas personas intentan construir una relación sana y feliz sin interesarse por los gustos, planes o sueños de otro.

Decía Séneca que la suerte es una combinación de preparación y oportunidad. El que estudia y se prepara está mejor preparado para detectar oportunidades. Me encanta esta frase porque creo que es una verdad muy acertada tanto en la vida profesional como personal. Cuanto más sabes sobre cómo es una buena relación, qué es lo que necesitas para vivirla felizmente, quién eres y qué es lo que estás buscando en la otra persona, más fácil será que lo detectes en cuanto aparezca la oportunidad.

Nos leemos el mes que viene. Mientras tanto no dejes de aprender 😉

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