Historia de un matrimonio

Un buen reflejo de cómo valoramos el matrimonio en la sociedad actual lo tenemos en la película Historia de un matrimonio. Una pareja de jóvenes artistas, Nicole (Scarlett Johansson) y Charlie (Adam Driver), llegan a una profunda crisis en su relación. Ambos tienen muchas ambiciones en cuanto a sus carreras, actriz y director de teatro respectivamente, y está claro que son las que dirigen principalmente sus vidas. La situación se va agravando con el tiempo, y además hay un niño de 8 años por el medio. Una situación que resultará muy familiar a muchas parejas hoy en día.

Los tiempos han cambiado mucho y en la actualidad ya no se debería tener que elegir entre tener una buena carrera o formar una familia. La mayoría tenemos títulos universitarios o formaciones profesionales en las que hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo, y con razón le damos mucha importancia, pero ¿se puede tener todo?

Viendo la película no pudimos evitar compararla con un clásico del año 1979, Kramer contra Kramer. Un reconocidísimo film premiado con cinco Óscar, sin duda bien merecidos. Los 40 años que separan estas dos historias marcan una clara diferencia. Lo que ambas cuentan es muy parecido, pero en Kramer contra Kramer se nota un enfoque mucho más humano. Los protagonistas, interpretados por Dustin Hoffman y Meryl Streep, nos hacen profundizar más en la dimensión humana, y su director, Robert Benton, da un gran peso e importancia al asunto de la separación y la custodia del niño.

En Historia de un matrimonio todo está enfocado en las carreras de la pareja y sus crisis laborales y personales. El protagonismo lo tienen las peleas y la indiferencia con la que tratan el problema. De hecho, la única vez que realmente se enfrentan con el tema es cuando ya es muy tarde. Lo único que Nicole y Charlie son capaces de mostrar son crítica, desprecio, actitud defensiva y, finalmente, actitud evasiva. Es decir, lo que el psicólogo de matrimonios John Gottman reconoce como los cuatro jinetes del apocalipsis, anuncio del final de una relación.

Se me hizo muy frío todo el tema al centrarse tanto en las carreras y los derechos de cada uno. En ningún momento he visto una reflexión sobre el matrimonio, su relación y el bien del niño. ¿Será que ya nos hemos vuelto tan indiferentes y nos hemos acostumbrado a ése modelo de situación que ni siquiera nos paramos a pensar en qué tiene más valor realmente?

En su libro «Couples that work» Jennifer Petriglieri defiende la idea de que todos, a lo largo de nuestras vidas profesionales, pasamos por diferentes etapas y transiciones entre ellas. La clave es aprender cuáles son dichas etapas, las posibles trampas de cada una, y cómo podríamos ajustar nuestras carreras con el proyecto familiar.

El tema de las carreras profesionales y el matrimonio es muy actual y me parece genial que sea central en la película. Creo que el hecho de poder desarrollar cada uno nuestras vidas profesionales es muy positivo y bueno para un matrimonio. Quizás, lo que nos queda por aprender es cómo podríamos ajustar nuestras vidas a esos cambios y saber desde el principio de nuestra relación cómo llevar este asunto para que sirva para potenciar nuestra relación, y no para estropearla.

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